¿Qué es el trastorno específico del lenguaje?

El Trastorno Específico del Lenguaje es uno de los trastornos más complicados de explicar y comprender. Hace referencia a las dificultades que se presentan en el lenguaje sin ninguna causa que las justifique.

Pero…¿qué es el TEL?

El trastorno específico del lenguaje es un trastorno del desarrollo, lo que significa que sus síntomas aparecen por primera vez en la infancia pero perduran durante toda la vida. Es un trastorno de la comunicación que supone una limitación significativa del lenguaje e interfiere en el desarrollo de los niños, y que no es debido a otros factores como la pérdida auditiva, la discapacidad intelectual, déficits motores o daño cerebral. Puede afectar a uno, varios o todos los componentes del sistema lingüístico (fonología, morfosintaxis, semántica y/o pragmática).

¿Cuáles son sus síntomas?

  • Nivel lingüístico inferior al de su edad: vocabulario escaso, dificultades para ordenar los elementos de una oración, errores gramaticales, ausencia de elementos de nexo…
  • Discrepancia entre la capacidad cognitiva y el desarrollo del lenguaje.
  • Dificultades de comprensión y producción del lenguaje pero no en intención comunicativa.

Intervención

Atención a las familias:

  • Información sobre diagnóstico y tratamiento.
  • Entrenamiento como parte de la intervención.
    Adquisición de los requisitos básicos del lenguaje:
  • Habilidades comunicativas.
  • Atención.
  • Imitación y seguimiento de instrucciones verbales.
    Nivel fonológico del lenguaje:
  • Conciencia fonética, fonológica y silábica.
  • Producción de sonidos.
  • Capacidades de la voz.
    Nivel léxico – semántico del lenguaje:
  • Vocabulario amplio.
  • Relación semántica entre palabras y evocación rápida al léxico adquirido.
    Nivel morfosintáctico del lenguaje:
  • Estructura del lenguaje.
  • Conciencia sintáctica.
  • Organización del discurso.
  • Esquema mental.
    Nivel pragmático del lenguaje:
  • Motivación para hablar.
  • Cambios de registro.
  • Comunicación no verbal.
  • Estrategias comunicación.

Enseñanza de la lectoescritura:

  • Elaboración de un programa específico para la enseñanza de la lectoescritura atendiendo a las dificultades individuales: procesamiento léxico y sintáctico, procesos perceptivos…
  • Aumentar motivación y autoestima.
  • Atención individualizada.

Trastorno del Espectro del Autismo

Aunque cada niño y niña es único y diferente a los demás, existen diversos patrones comunes del desarrollo infantil, relacionados con la adquisición de una serie de habilidades, que sirven de referencia a la hora de identificar posibles señales de alerta para la detección del TEA entre los 12 y los 24 meses de edad.

Estas conductas, presentadas de forma aislada, no implican que un niño o una niña tengan TEA, pero sí es recomendable realizar una evaluación especializada y exhaustiva del desarrollo del niño que confirme o descarte el diagnóstico.

¿Cuáles son las señales de alerta para la detección del autismo?

Antes de los 12 meses:

  • Escaso contacto ocular.
  • Sin anticipación cuando le coges en brazos.
  • Falta de interés en juegos interactivos.

A los 12 meses:

  • No balbucea.
  • No hace gestos para comunicarse.

Entre los 12 y los 18 meses:

  • No responde a su nombre.
  • No mira hacia donde señalas.
  • No señala para pedir algo.
  • No muestra objetos.
  • Tiene una respuesta inusual ante determinados estímulos auditivos.

A los 18 meses:

  • No dice palabras sencillas.

Entre los 18 y los 24 meses:

  • Retraso en el desarrollo del lenguaje.
  • Falta de imitación (gestos, acciones).
  • Formas repetitivas de juego.
  • Ausencia de juego simbólico.
  • Falta de interés por relacionarse.

A los 24 meses:

  • No dice frase espontáneas de dos o más palabras.

Se precisa de una valoración especializada basada en la conducta observable, realizada por un equipo multidisciplinar de profesionales con formación específica:

  • Exámenes médicos.
  • Valoración genética.
  • Exploración otorrinolaringológica.
  • Evaluación psicológica.

Un diagnóstico precoz es el pilar fundamental que nos permitirá acceder cuanto antes a una atención temprana específica y especializada, imprescindible para favorecer el desarrollo, la calidad de vida y favorecer el bienestar emocional tanto de los niños y niñas como de sus familias.