¿Por qué elegir un centro clínico?

Dentro del mundo de la psicología existe una gran variedad de trabajos, roles y especialidades.

Existen, por ejemplo, la psicología del deporte, educativa, social, comunitaria, experimental…

Pero si tenemos que acudir a un psicólogo con la finalidad de realizar un psicodiagnóstico e intervención terapéutica a nivel clínico, deberíamos tener en cuenta lo siguiente:

Los graduados/licenciados en Psicología pueden ejercer como psicólogos, realizando aquellas actividades profesionales que no impliquen valorar o intervenir en la salud. Una preparación de solo cuatro años, que es lo que facilita el Grado, no es legal para poder ejercer como psicólogo en el ámbito clínico-sanitario.

– Los que, además del grado/licenciatura en Psicología, posean el máster oficial en Psicología General Sanitaria podrán ejercer como psicólogos generales sanitarios. Para acceder a Psicólogo General Sanitario, hay que realizar un máster en Psicología Sanitaría, cuyos criterios son definidos por cada universidad,.

– Los que posean el título oficial de especialista en Psicología Clínica (PIR), que también son sanitarios, podrán ejercer como psicólogos especialistas en Psicología Clínica. Para tener la titulación de Psicólogo Especialista en Psicología Clínica se necesita realizar el  PIR, a través de un examen y el expediente académico en una relación de 90% examen y 10% expediente

Por lo tanto, las únicas dos vías acreditadas para ejercer como psicólogo en la práctica privada son el máster general sanitario y el PIR.  Solamente el psicólogo con formación PIR puede trabajar en la sanidad pública.

Los psicólogos generales sanitarios y los psicólogos clínicos vías PIR no son equiparables. Con el PIR se puede trabajar en el ámbito clínico tanto en instituciones públicas como en privadas mientras que con el máster solo se podría trabajar en el ámbito privado, teniendo en cuenta que el máster te habilita profesionalmente pero no te especializa como el PIR. 

El máster para ser psicólogo sanitario tiene una duración de dos años, y el tipo de formación es universitaria, mientras que el PIR tiene una duración de 4 años y su tipo de formación es hospitalaria y extra hospitalaria en el circuito público de salud mental.

El psicólogo especialista en clínica tiene la categoría de facultativo, el psicólogo general sanitario no.

En conclusión, los clínicos  harán diagnóstico y tratamiento de los trastornos mentales y los psicólogos sanitarios harán evaluación, prevención y promoción del estado general de salud.

¿QUÉ ES EL PIR Y POR QUÉ ELEGIR A UN PSICÓLOGO CON ESTA FORMACIÓN?


A todos nos suena el MIR, pero ¿qué es exactamente el PIR o Psicólogo Interno Residente? 

De la misma manera que los médicos deben realizar un examen y una especialización para poder ejercer en un hospital público, el PIR es una oposición que permite a los psicólogos obtener la especialidad de psicología clínica (PEPC)

El PIR es una formación clínica especializada, de carácter teórico-práctica, que tiene una duración de cuatro años y con una jornada laboral de 37,5 horas semanales.

Esta formación es de carácter remunerado. Además, esta actividad requiere una dedicación a tiempo completo y en exclusiva, siendo incompatible con otras actividades profesionales.

El programa formativo de la residencia de Psicología Clínica se recoge en la Orden SAS/1620/2009, de 2 de junio e incluye:

  • La formación teórica
  • Los contenidos clínicos
  • Los rotatorios
  • La atención continuada.
  • Definición de la especialidad en Psicología Clínica
  • Competencias
  • Campos de acción.

La formación mediante el sistema de residencia tiene el objetivo de formar psicólogos clínicos para que desempeñen tareas de:

Promoción, prevención, evaluación, diagnóstico, intervención, tratamiento psicológico y rehabilitación apoyándose en la evidencia científica y, desde una perspectiva de atención integral y multidisciplinar, en las instituciones del sistema nacional de salud, donde se desempeña la actividad clínica.

En cuanto a la formación teórica, se realiza a lo largo de los cuatro años de residencia. Por una parte, hay una formación teórica general que es común a todas las especialidades en Ciencias de la Salud y que se suele hacer al empezar la residencia y, por otra parte, hay una formación específica de Psicología Clínica.

Durante la residencia se realizan rotaciones por los distintos dispositivos y se va asumiendo progresivamente mayores niveles de autonomía y responsabilidad, siempre bajo la supervisión del tutor o de la figura responsableen la unidad en la que se esté en ese momento.

En cuanto a los rotatorios de formación específica, existen varias posibilidades teniendo en cuenta por una parte la disponibilidad del hospital y por otra las preferencias del residente:

  • Psicooncología
  • Neuropsicología
  • Psicogeriatría
  • Cuidados paliativos
  • Salud sexual y reproductiva
  • Trastornos de la conducta alimentaria (TCA)
  • Unidades infanto-juveniles
  • Atención Temprana-Neonatología
  • Uniadad de agudos
  • Centros de rehabilitación psicosocial
  • Atención ambulatoria en centros de salud
  • etc

En cuanto a la evaluaciónen cada rotatorio se cumplimenta una ficha para evalúan los conocimientos y habilidades adquiridos durante el mismo y la actitud del residente. Este documento es rellenado por quién ha supervisado la rotación (psicólogo clínico o, psiquiatra en algunos casos), y se firma por el supervisor, el jefe de la unidad en la que se ha rotado y el tutor.

Además, anualmente se cumplimenta el Libro del Residente, que es un instrumento mediante el que se recoge todo aquello que se ha ido haciendo durante el año (rotatorios, formación, investigación). Aquí se adjuntan las fichas de cada rotatorio.

La evaluación anual se lleva a cabo por la Comisión de Docencia y puede ser positiva si el residente ha cumplido los objetivos del programa formativo, o negativa si no es así (recuperable o no recuperable).

Tras los cuatro años de residencia se realiza una evaluación final, teniendo en cuenta las evaluaciones anuales de los años previos. Si es positiva se considera que se han alcanzado los objetivos para ser Especialista en Psicología Clínica y se podrá solicitar el título acreditativo.

La dificultad en esta especialización es el reducido número de plazas ofertadas cada año (por ejemplo, en la convocatoria del año 2020 se ofertaron 189 plazas a las que se presentaron 4436 aspirantes).

Por lo tanto, además de la formación durante la realización de la especialidad, el psicólogo clínico ha de realizar un gran trabajo de estudio y preparación para su oposición.

En Centro Límbicos trabajamos desde la Psicología Clínica con acreditación PIR, ofreciendo nuestra formación y experiencia que garantizan la seriedad y profesionalidad en nuestro día a día.

Centro Límbicos en la radio

Entrevista realizada el viernes 20 de noviembre de 2020 presentando el Centro Límbicos.

“Más de uno” por Rubén Rey – Onda Cero

Compartimos la entrevista realizada a Loli Pazos y Noelia Ratel en el programa Más de Uno de Onda Cero, presentado por Rubén Rey el viernes 20 de noviembre en el que se presenta este nuevo proyecto además de tratar temas relacionados con el COVID, cómo está afectando esta situación a nivel psicológico tanto a jóvenes como adultos, cómo puede afectar un nuevo confinamiento, el regreso a las aulas, etc.

Afasia: definición y tipos.

La afasia es una pérdida o trastorno del lenguaje causado por un daño cerebral que se asocia con lesiones en el hemisferio dominante para el lenguaje (el hemisferio izquierdo para el 96% de los diestros y el 70% de los zurdos). Asimismo, este hemisferio es el encargado de controlar el movimiento de los miembros de la mitad derecha del cuerpo.

Dado que el trastorno del lenguaje que implica la afasia, supone también un deterioro en la capacidad de comunicación, es importante discriminar entre este trastorno y otros tipos de alteraciones en la comunicación debidas o no a daño cerebral adquirido como los trastornos del habla y trastornos neuropsicológicos como la apraxia del habla o las alteraciones cognitivo-comunicativas.

Aparecen diferentes síntomas dependiendo del área donde se localice la lesión. Según esta clasificación encontramos los siguientes tipos:

Afasia de Broca: afecta a la producción del lenguaje. Dificultades en el habla espontánea, poca fluidez, dificultades de articulación, lenguaje telegráfico, agramatismos (errores sintácticos y gramaticales), dificultades en la denominación y en la repetición. La comprensión se encuentra mejor preservada. La mayoría presenta hemiplejía derecha

Afasia transcortical motora: presenta un cuadro similar a la afasia de Broca, aunque con síntomas más leves. No presenta problemas de repetición, pueden llegar a repetir frases largas. Suele acompañarse de hemiplejía y apraxia ideomotora.

Afasia de Wernicke: la comprensión y la denominación se encuentran gravemente afectadas. La expresión oral es fluida pero abundan las parafasias (sustituciones o construcciones incorrectas) y neologismos (palabras que no existen). 

Afasia transcortical sensorial: presenta los problemas de la afasia de Wernicke excepto la dificultad en la repetición.

Afasia de conducción: la dificultad en la repetición es la dificultad principal. Su articulación es más fluida que en la afasia de Broca, pero menos que en la afasia de Wernicke. La comprensión oral y escrita están preservadas, teniendo dificultades en la lectura en voz alta y en la escritura

Afasia anómica: es la más leve y frecuente. Su habla es fluida y la comprensión y la repetición son adecuadas. Sólo hay presente déficit en la denominación.

Afasia global: comparte rasgos de la afasia de Broca y de la afasia de Wernicke, teniendo tanto la comprensión como la expresión alteradas. Al inicio, aparece mutismo (ausencia del habla) prácticamente total, evolucionando a cierta verbalización

Por último, es necesario destacar, que la lesión cerebral que ha causado este trastorno, puede desorganizar otros sistemas funcionales. Por lo tanto, la evaluación y el diagnóstico no deben limitarse únicamente al lenguaje, sino al conjunto de capacidades neuropsicológicas.

¿Cómo enseñar a los niños a leer?

La lectura es una herramienta del lenguaje, una habilidad básica de comunicación para las personas, la expresión escrita del lenguaje hablado. Es fundamental para estar conectados al mundo y a las personas. El aprendizaje de la lectura nos abre las puertas del conocimiento, desarrollo y la comprensión del mundo que nos rodea. Da alas a nuestra imaginación y nos permite viajar a cualquier lugar y ser otra persona durante un tiempo. 

Pero la lectura no es una habilidad innata. Es un aprendizaje complejo que requiere del dominio y coordinación de varios procesos cognitivos. Por ello, a la hora de enseñar a leer a los niños es necesario el desarrollo de ciertos requisitos previos, los cuales se producen en diferentes zonas cerebrales. Esta interacción entre las diversas áreas cerebrales permite que los sistemas cognitivos, motores, visuales, auditivos y de lenguaje se coordinen para dar como resultado el aprendizaje de la lectura. Dentro de los procesos cognitivos básicos que necesitamos coordinar para que podamos leer, encontramos: procesamiento fonológico, automaticidad motora, percepción del habla, memoria a corto plazo, atención, lenguaje, abstracción, adecuada decodificación, comprensión de textos.

La lectura es un proceso que, a diferencia de la producción de lenguaje oral, no sucede de manera espontánea, sino que requiere una enseñanza formal y constante. El aprendizaje de la lectura pasa por dos fases muy diferenciadas y se inicia aproximadamente a partir de los 5 años, momento en el cual los niños están capacitados para formular ideas completas de manera oral. La primera fase se produce cuando aprendemos la correspondencia entre letras y sonidos, lo cual nos permite empezar a decodificar sílabas y palabras. A ese momento le llamamos etapa alfabética y consiste en aplicar una lectura fonológica, basada en reconocer las letras, buscar el sonido que les corresponde y ensamblar todos los sonidos para pronunciar la palabra.

Suele afirmarse que el niño con 6 años ya sabe leer, sin embargo, la lectura aún le supone un esfuerzo mental tan elevado que impide la comprensión total del mensaje. Es decir, el lector inicial emplea todo su esfuerzo simplemente en decir lo que pone en esos signos escritos. Justo en ese momento se inicia la segunda etapa, la etapa de la automatización y la fluidez lectora. Una vez aprendido el código, practicando y practicando, comenzamos a ganar velocidad y precisión, automatizando la habilidad lectora. Esto quiere decir que empezamos a leer más rápido, entonando correctamente y sin cometer errores de precisión.

Existen diferentes métodos para enseñar a leer a los niños. Lo más aconsejable es emplear métodos mixtos que favorezcan el reconocimiento de las letras y palabras y la comprensión del mensaje.

1. Unir el conocimiento de las letras con la palabra:

Un buen punto de partida para comenzar es unir el conocimiento de las letras con la palabra. Para ello, pueden emplearse pictogramas como apoyo visual y la palabra escrita con la letra en cuestión escrita con algún color llamativo. Les enseñamos diferentes imágenes con la letra que estemos aprendiendo, acompañado de la palabra completa y leemos toda la palabra, señalando la letra correspondiente.

2. Lectura de oraciones:

Cuando ya conozcan algunas palabras podemos comenzar con la lectura de oraciones. Para comenzar, es bueno apoyarnos en el uso de pictogramas para la construcción de la oración. Podemos formular preguntas simples para entrenar la comprensión literal. 

3. Oraciones formadas sólo por palabras:

Poco a poco iremos eliminando los pictogramas y los dibujos externos que acompañan las oraciones para centrar la comprensión en la frase. Al igual que antes, es aconsejable formular preguntas que favorezcan la comprensión literal.

4. Textos completos:

Iremos introduciendo poco a poco pequeños textos formados por varias frases y seguiremos empleado las preguntas comprensivas. Además, pediremos a los niños que nos cuenten lo que han entendido. 

Finalmente, cuando ya pueden leer varias frases con sentido, comenzaremos la lectura de textos completos. Es muy importante hacer hincapié en la importancia de la lectura comprensivo y por ello, al principio, podemos hacer paradas entre párrafos y comprobar la comprensión. 

5. Y lo más importante…

¡Disfrutar de la lectura! Cuanto mayor sea la exposición a estímulos de lectura, mayor será la motivación por leer y aprender. Si el niño ve a su familia leer en casa, también querrá hacerlo. Además, la lectura en voz alta os hará disfrutar y pasar tiempos juntos.

¿Qué es la memoria?

La memoria es la capacidad de codificar, almacenar y recuperar de manera efectiva información aprendida o un suceso vivido, es el almacén de nuestros recuerdos y nuestras experiencias. Gracias a la memoria somos quienes somos, aprendemos y cambiamos según las relaciones que tenemos y las necesidades de nuestro entorno. 

Dentro de memoria distinguimos entre:

Memoria explícita o declarativa: es el almacén de información de forma consciente. Distinguimos entre la memoria episódica (recordamos hechos, experiencias vividas ubicadas en el espacio y el tiempo) y, por otra parte, la memoria semántica (reconocimiento del significado de los objetos, el vocabulario o el conocimiento de carácter general). 

Memoria implícita o memoria procedimental: hace referencia a acciones o secuencia de actos aprendidas, la mayoría de los cuales hacemos de manera automática (suele resultar difícil verbalizarlos).

Para trabajar la memoria episódica podemos jugar a un clásico “memory”, que consiste en descubrir las parejas entre todas las cartas situadas boca abajo teniendo que levantarlas de dos en dos y, si no coinciden volver a darles la vuelta. En este ocasión os enseñamos una alternativa súper chula. En vez de ser dos imágenes iguales, tenemos dibujos y sus sombras. Con este tipo de juegos no sólo trabajamos la memoria si no que favorecemos la capacidad de atención y mejora la agilidad mental

Ejercicios de relajación para niños

Actualmente vivimos en una sociedad estresada, dedicamos muy poco tiempo a nosotros mismos. Por ello, es importante aprender a relajarse y gestionar el estrés y la frustración, relativizar y priorizar las cosas y disminuir el nivel de tensión.

En muchas ocasiones creemos que las responsabilidades de los niños y niñas no son estresantes, pero los factores externos tales como la familia, el colegio o su grupo de iguales, así como su constante esfuerzo por comprender cómo funciona el mundo, puede alterarles y generar sufrimiento. La gestión de estas sensaciones es un aprendizaje continuo y dentro de ella incluimos la capacidad de relajarse.

La práctica de ejercicios de relajación desde la infancia no sólo ayuda a superar una situación de estrés concreta, sino que va a favorecer el autocontrol y el autoconocimiento físico y mental. 

Los siguientes ejercicios están basados en garantizar una buena respiración y relajación de los músculos. Además, pueden ayudar a solucionar trastornos del sueño y mejorar la calidad del mismo.

¿Qué es la dislexia?

Le cuesta leer, su letra es ilegible, junta las palabras, tiene dificultades para mantener la atención, problemas de seguimiento visual… y llega el diagnóstico: dislexia. Nos encontramos de repente ante un montón de preguntas y un aluvión de información abrumadora y una mezcla de sentimientos de negación, temor, enfado e incluso culpabilidad.  Aceptar que un hijo padece dislexia nos permitirá poder poner en marcha la elaboración de estrategias que ayuden al niño a desarrollar sus capacidades y así disminuir sus dificultades.

¿Qué es la dislexia?

La dislexia es un trastorno específico del aprendizaje con dificultad en lectura/en la expresión escrita, de carácter persistente y específico, que deriva de una alteración del neurodesarrollo. Se da en niños que no presentan ningún hándicap físico, psíquico ni sociocultural. La dislexia va más allá que tener dificultades en la lectura y en la escritura y por ello debemos tener en cuenta que no existen dos personas con dislexia iguales, cada caso es único y no tiene por qué presentar la totalidad de los síntomas. Por tanto, es esencial identificar qué áreas están más afectadas en cada caso y adecuar la intervención a esas dificultades concretas.

¿Qué síntomas pueden presentarse?

  • Problemas en la lateralidad.
  • Alteración de las nociones espaciales y temporales.
  • Confusión en palabras con pronunciación similar.
  • Dificultad para articular o pronunciar palabras.
  • Trasposición e inversión de letras y/o números.
  • Lectura dificultosa con errores.
  • Problemas de concentración en la lectura o escritura.
  • Dificultad para seguir instrucciones y aprender rutinas.
  • Problemas en el equilibrio.
  • Dificultad en la memoria a corto plazo.
  • Dificultades para organizar sus pensamientos.
  • Problemas para mantener la atención.
  • Dificultades en matemáticas.

Tipos de dislexia

Existen dos formas de clasificar los tipos de dislexia:

1. Adquirida: a causa de una lesión cerebral concreta.

2. Evolutiva: no hay lesión cerebral concreta. Es la más frecuente en el ámbito educativo. 

En función de las rutas de procesamiento o acceso al léxico que están afectadas:

1. Fonológica o indirectafuncionamiento incorrecto de la ruta fonológica, es decir, la vía que emplea la conversión grafema – fonema para acceder al léxico.  El niño hace una lectura visual incorrecta que provoca lexicalizaciones. Por ejemplo, puede leer “lopo” en vez de “lobo”. Los niños con este tipo de dislexia pueden leer palabras conocidas, pero les resulta complicada la lectura de palabras desconocidas, largas o pseudopalabras. También se observan errores morfológicos o derivativos, es decir, mantienen la raíz de las palabras, pero cambian los morfemas.

2. Superficialtrastorno en el funcionamiento visual. Los niños que la padecen no tendrán problemas a la hora de leer palabras regulares, pero sí a la hora de leer palabras irregulares, por ejemplo, del inglés. Asimismo, la velocidad lectora de estos niños disminuye cuando aumenta la longitud de las palabras, cometen errores de omisión, adición o sustitución de letras. También presentan errores con la ortografía arbitraria y confusión en las palabras homófonas.

3. Mixta o profunda: están dañados los dos procesos de lectura, el fonológico y visual. Provoca que se cometan errores semánticosvisuales y derivativos y pueden presentar dificultades para acceder al significado de determinadas palabras (poco frecuentes, palabras función, verbos…). 

Causas

A pesar de ser un tema muy controvertido que ha generado una gran cantidad de debates, actualmente los últimos estudios con técnicas de neuroimagen parecen confirmar que la dislexia tiene una base neurobiológica. Estas técnicas han demostrado que determinadas áreas del hemisferio izquierdo muestran una reducida actividad, todas ellas áreas implicadas en los procesos lecto-escritores (circunvolución frontal inferior izquierda, el área parieto-temporal y el área occipito-temporal). 

Se estima además que la dislexia tiene aproximadamente un 60% de carga genética en estas alteraciones del neurodesarrollo y recientes investigaciones han identificado una alteración de un gen en el cromosoma 15 que podría afectar a la formación de ectopias, causantes de la desorganización de las conexiones del interior de la corteza.

Intervención 

Es imprescindible tener en cuenta las características de cada niño a la hora de elaborar un programa de intervención que se adecúe a sus necesidades individuales. Sin embargo, podemos dar unas pautas generales para llevar a cabo una intervención de manera adecuada y lograr que el niño tenga una implicación activa en las sesiones.

Recomendaciones:

1. Ambiente relajado y confortable, donde el niño se sienta a gusto, escuchado y comprendido. 

2. Conocer las características de cada niño, hablar con él, saber cómo se siente y explicarle de forma entendible en qué va a consistir el trabajo concreto y definir cuáles van a ser los objetivos. Es imprescindible que sean concretos y alcanzables.

3. Explicar con claridad los métodos, recursos y actividades que se van a llevar a cabo.

4. Proporcionar un feedback positivo, los niños necesitan sentir que progresan

Infografía – ¿Qué es la dislexia?

Consejos para la vuelta al cole

Llega septiembre, y con él, el arranque de un nuevo curso escolar. Sois muchos los que vivís con la incertidumbre de cómo va a ser la vuelta al cole debido a la situación en la que nos encontramos.

Desde Centro Límbicos queremos proporcionaros unos sencillos consejos orientativos para afrontar de la mejor forma este inicio de curso tan atípico.

– Adaptarse a los nuevos horarios. Marca la hora de irse a dormir y de levantarse con una semana de antelación.

– Preparar el material escolar. Revisad juntos el material del año pasado y planead la lista de la compra cuanto antes para comenzar el cole sin agobios. ¡No olvidéis etiquetarlos!

– Prestar atención. Habla con ellos, escucha sus dudas y miedos sin minimizar su importancia.

– Combatir el estrés. Si puedes, acompáñales los primeros días, propón planes que incluyan actividad física por las tardes…

– Fijar normas en casa. Es importante controlar el tiempo de ocio y marcar horas de estudio.

– Adoptar una actitud positiva. Transmite tranquilidad, confianza y motivación y disfrutad juntos la vuelta al cole.